domingo, 27 de junio de 2010

Servir bien caliente.

 
 
 
 
He pedido a los reyes magos una lámpara, sí, sí, como 
la de Aladín. 
Tras leerme las instrucciones decidí pedir un deseo, 
pero no se cumplio, 
la tiré al suelo. 
Maldita lámpara! Para algo que se suponía que valía... 
Así que decidí 
dejarla que se le sedimentasen el polvo y los pelos de 
gato en su metal ajado.
Pasaron horas, días, semanas, meses,... hasta que un día 
cuando uno 
ya tiene todas las esperanzas puestas en la agenda del 
cole, es decir 
que como bien sabes lo que está escrito en la agenda 
nunca se cumple,
cogí la lámpara sin fé de que nada ocurriera. 
Formulé mi deseo, esperé, 
nada... maldira basura!
Pero, no... sí! Ocurrió, tal y como prometen 
esos...maravillosos eventos 
del tuenti en el que lo reenvías, pides un 
deseo y se cumple, sí.
Bajé la lámpara del estante, le quité todo ese 
polvo, ya convertido en 
roca, y me la guarde en la mochila.
Se la enseñé a mis amigos, aunque excépticos y 
a regañadientes pidieron 
un deseo.
Bendita lámpara.

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